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Cada vez más personas recurren a los chatbots en el contexto de un viaje psicodélico, ya sea para buscar contención, ordenar lo vivido o intentar atravesar la experiencia con alguna guía a mano. La pregunta ya no pasa por la novedad, sino por sus límites y por el riesgo de confundir una asistencia digital con el cuidado humano que una situación así puede exigir.
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