Article summary
En las montañas de Lesoto, una tradición de curanderos basotho conserva desde hace décadas la memoria de un hongo psicoactivo que la ciencia acaba de empezar a nombrar. Un preprint recoge esos usos y desplaza el relato conocido sobre la psilocibina hacia un territorio apenas escuchado por la investigación occidental.
Continue to the original publication for the complete article.