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Jim Belushi podría haberse quedado cómodamente en la memoria popular como actor de comedia, compañero de Arnold Schwarzenegger, heredero del espíritu de The Blues Brothers o aquel carismático actor que compartía plano con un pastor alemán imposible de olvidar. Pero su vida tomó un desvío menos previsible: una granja de cannabis en Oregón, una serie documental, variedades propias y un discurso donde la planta aparece ligada al bienestar y a cierta idea de reparación. En esta conversación, Belushi habla como actor, cultivador y veterano showman que no ha perdido la fe en la alegría. Entre una vida frente a las cámaras y la calma del río Rogue, defiende una forma sencilla de seguir en escena: hacer que la gente se sienta mejor.
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