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El catálogo de Barney’s Farm vuelve a agitar los cimientos de la escena europea con su última incorporación: Jelly Cake. Si la tendencia de las variedades dessert (‘postre’) parecía haber tocado techo, esta genética llega para demostrar que el refinamiento organoléptico aún tiene margen de sorpresa. Nacida del cruce entre dos titanes, Biscotti y Sunset Sherbet, Jelly Cake se posiciona como una híbrida (80% índica) que equilibra el vigor de cultivo con una potencia devastadora.
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